Los programas que desarrollan
las habilidades de personas
con Síndrome de Down facilitan
su integración social

Determinados aspectos fundamentales para la autonomía de la persona y su adaptación social son aprendidos por los niños y niñas en el entorno familiar de forma natural. Sin embargo, las personas con Síndrome de Down presentan dificultades en este proceso, por lo que es necesaria la elaboración de programas específicos que desarrollen habilidades y destrezas que potencien su independencia personal y social.

Con esta importante premisa, María José España Aldao, responsable del grupo de Habilidades sociales de la Asociación  Síndrome de Down  de La Coruña, nos explica la importancia de la autonomía personal de la persona con discapacidad para lograr su plena integración social en el marco del seminario 'La riqueza oculta de la discapacidad', una jornada sobre Síndrome de Down, organizada por la Fundación María José Jove en la institución tiene en La Coruña.

De esta forma, el objetivo prioritario del programa de Habilidades Sociales de Down Coruña es que los niños descubran sus necesidades e intereses a través de un mayor conocimiento de sí mismos y una educación en habilidades. España Aldao incide en que la metodología estriba en la realización de actividades lúdicas, activas y dinámicas que aumenten la motivación de los discapacitados por el aprendizaje. Además, en la Asociación también se está llevando a cabo un programa de Empleo con Apoyo en el que se permite a los discapacitados adquirir destrezas, habilidades y conocimientos que demande su puesto de trabajo a través de una preparación adecuada y que favorezca la igualdad de oportunidades. Así lo explican Mónica Pastoriza, joven trabajadora, y Mª José España, responsable del programa, en su ponencia titulada 'Una Actividad Humana: Trabajar'.

Música y expresión corporal

Los expertos reunidos en la sede de la Fundación María José Jove coinciden en la importancia que representa la música y la expresión corporal para la educación de las personas con Síndrome de Down. En este sentido, Guillermo Criado Cao, miembro del grupo de Voluntariado de la Asociación, valora, en su ponencia 'Una referencia, más que una solución', el acierto del trabajo con la música y expresión para que los niños discapacitados construyan poco a poco su propia identidad. A modo de anécdota, Criado Cao se refiere a una ocasión en la que grabaron las voces de los niños en una cinta de cassette y sus reacciones al escucharlas fueron de lo más dispares; desde los que se reían hasta los que la negaban y se acobardaban.

La verdadera importancia del ejercicio radicó en que en las próximas grabaciones sus actitudes eran diferentes y su intención era la de mejorar. De esta forma, Guillermo Criado denota la trascendencia de 'aprovechar todas y cada una de las respuestas de estas personas ante cualquier estímulo auditivo'.

Por otra parte, el aprendizaje de forma inconsciente de estructuras sonoras, musicales y rítmicas mejora su coordinación y también sus relaciones sociales y emotivas. Por ello, entre otros ejercicios, Guillermo Criado y Mita Adriana Beutel han creado una secuencia rítmica de algunas melodías con sus voces para trabajar a varios niveles: con o sin instrumentos, voces y con o sin movimientos.

En este seminario promovido desde el Área Médica de la Fundación María José Jove y coordinado por Mita Adriana Beutel, responsable del proyecto de Música y Expresión Corporal de la Asociación Down Coruña, con el objetivo de orientar sobre la manera idónea de que las personas con necesidades especiales desarrollen toda su potencialidad personal, también cuenta con la actuación de dos grupos de danza compuestos por niños con Síndrome de Down. El primero de ellos, proveniente de la Escuela de Danza Nati Fleta, de Ourense, interpreta dos novedosas piezas de coreografía. Por una parte, en Trabas, los niños trabajan con cuerdas; realizan formas geométricas, cuadrículas o telas de araña en las que se representa la complejidad de la vida.

Por otra parte, en Tormenta en la caja de música, la segunda de las obras, las personas con discapacidad nos transmiten sus emociones utilizando tan sólo su cuerpo, sin ningún instrumento. En ella representan sensaciones antitéticas: locura y cordura, dulzura y amargura. El segundo grupo de danza pertenece a Eudanza, una academia portuguesa que lleva trabajando treinta años, y con cuya actuación se cerrará la jornada esta tarde.

 

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