Dolor y síndrome de Down

¿Tienen las personas con síndrome de Down mayor tolerancia al dolor que las demás?¿Tienen tolerancia normal pero interpretan peor sus molestias?
La respuesta a estas dos preguntas, aparentemente contrarias, es probablemente “Sí”
Muchas familias y cuidadores nos han comentado que les parece que la persona con síndrome de Down a la que conocen tienen una mayor tolerancia al dolor. Hemos visto muchos ejemplos que confirman estas observaciones. Hemos explorado a muchos pacientes con problemas de salud, que deberían sentirse muy mal a juzgar por lo que tenían, y sin embargo no se quejaban de dolor, o lo hacían muy poco.
Además, un estudio reciente realizado en un “modelo de ratón” de síndrome de Down ha proporcionado datos confirmatorios. Estos ratones tienen trisomía de su cromosoma 16 (un cromosoma que posee muchos genes idénticos a los del 21 humano), y muestran algunos de los problemas que se ven en el síndrome de Down. En este modelo se comprobó que los ratones tenían una mayor tolerancia al dolor, porque los animales respondían menos a los estímulos dolorosos.
Si bien todo esto parece confirmar la existencia de una mayor tolerancia al dolor, sospechamos también que parte de esta aparente mayor tolerancia al dolor pueda deberse a nuestra incapacidad para interpretar la manera en que se quejan algunas personas con síndrome de Down. Puede tratarse de un problema en las habilidades de comunicación verbal, o que no dispongamos de alguien que comprenda los intentos que hacen estas personas para comunicarse. Otra posibilidad puede ser su menor capacidad para valorar en ellas mismas dónde se origina el dolor, con lo que se muestran menos competentes para hacer comprender a los demás que están sufriendo dolor. Es decir, puede que la persona esté experimentando el dolor pero nosotros no sepamos comprenderlo o interpretarlo.
¿Qué podemos hacer para que no se nos escapen los episodios de dolor?
· Vigile los signos más sutiles:
Un gesto, una indicación, una frase dicha de modo diferente, sudar por ninguna razón aparente, tener la pierna de modo diferente: todos estos pueden ser signos que habrá que tener presente. Y puede que haya más que usted los haya observado también.
· Vigile los cambios de conducta:
El dolor puede expresarse a veces como un cambio de conducta. Cuando enseño a estudiantes de medicina o a residentes, siempre destaco que un cambio de conducta ha de ser considerado como una forma de comunicación. Esto es verdad hasta cierto punto para todos nosotros. Las personas con síndrome de Down no son diferentes. Sin embargo, pueden tener limitaciones en su capacidad para comunicarse verbalmente o no verbalmente, por lo que puede que terminen por hacerlo mediante un cambio en su conducta. Unas veces desarrollando menos actividad, otras en cambio más, o recabando mayor atención o menor atención, o mostrando tristeza, ira, inestabilidad emocional, menor emoción, u otras muchas maneras.
· Considere la posibilidad de que una persona con síndrome de Down pueda tener menor capacidad para percibir el dolor. Si mantenemos la vigilancia de alguien en el que parece existir una pequeña enfermedad, no se nos pasará por alto algo que pueda ser más preocupante. Si el dolor persiste más de lo esperado, o aparecen otros síntomas que sugieren que ocurre algo más serio aunque la persona se queje poco, será el momento de hacer nuevas exploraciones. Si recordamos estas pocas ideas sobre la comunicación, nos ayudará a evitar que pasemos por alto episodios que cursan con dolor. · La menor capacidad para comunicar sus síntomas puede ser la causa real de que la persona con síndrome de Down muestre un aumento del umbral del dolor, es decir, parezca tener menor sensibilidad al dolor.
· La menor capacidad para comunicar puede inducirnos a una falsa interpretación de los síntomas. ¿Cuáles son las consecuencias? · Puede que la tolerancia al dolor sea o no sea inferior. En cualquier caso, si apreciamos cambios en la conducta y hemos de valorarlos, será importante que consideremos siempre la posibilidad de que existan problemas físicos, y tengamos muy en cuenta su estado de salud.· Comunicación: consideremos las manifestaciones de los cambios de conducta como instrumentos potenciales de comunicación (del dolor físico y del psíquico).
Brian Chicoine
Adult Down Syndrome Center
Lutheran General Hospital
Park Ridge, Illinois. USA
e-mail: brian.chicoine@advocatemedical.com
Fuentes consultadas: Novartis Neuroscience/ Canal Down21. Si desea más información sobre este tema, consulte el “Resumen del Mes” en la Revista Canal Down21 del mes de abril de 2001.
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