Aprender en la diversidad

Integración de personas
con Síndrome de Down empieza en el colegio


El aprendizaje entre
los niños normales
y los que tienen necesidades especiales es recíproco

En Italia y España
la convivencia les permite adaptarse al mundo laboral

JEANETTE HERRERA
EL UNIVERSAL

En Venezuela aún no es cotidiano ver que una persona con Síndrome de Down trabaje en una oficina o local y tampoco que asista a clases en una escuela normal. Sin embargo en países como España e Italia ésta experiencia, afortunadamente, ya es cosa de todos los días. "Se trata de cambiar la filosofía con respecto a las personas con Down y eso se logró a partir de la educación.

Allá tenemos la escuela de la diversidad, en la que se integran todos los niños. No se basa en sus déficit sino en sus posibilidades, en lo que pueden hacer bien", indica Juan Perera, doctor en Psicología y presidente de la Federación Europea de Síndrome de Down.

En la escuela de la diversidad se integran niños normales con niños con Down y la intención es que en Venezuela —donde ya se dan algunas experiencias, aunque hace falta el apoyo del Ministerio de Educación para adaptar los pensa— se logre una convivencia similar. Por ello Juan Perera y Anna Contardi, presidenta de la Asociación Italiana Persone Down, expondrán sus experiencias en el Congreso Internacional de Síndrome de Down que organizó la Asociación Venezolana de Síndrome de Down a partir de hoy.


Todos para uno

Anna Contardi relata que en Italia la integración de las personas con Down se logró en los años setenta con la promulgación de una ley sobre la materia y aunque el proceso no fue fácil, hoy día ya no tienen escuelas especiales pues en cada salón de clases hay una persona con Down. En España, por cada 25 alumnos se integran tres personas con Down al aula. "Ha cambiado la actitud de la sociedad hacia ellos y la experiencia ha sido exitosa no sólo en el aprendizaje sino también la posterior inserción laboral". Contardi agrega que aunque no es posible "olvidar la discapacidad intelectual y no todos pueden integrarse de igual forma, hay que estar conscientes de que todas las personas con Down pueden dar algo a la sociedad y aprender de ella, pues se ha demostrado que estas personas aprenden continuamente".


Evolución social

En la escuela de la diversidad el papel del maestro es fundamental: tanto en en el régimen español como en el italiano además de un maestro titular existe un apoyo, que trabaja tanto con el niño con Down como con el resto de la clase. "En nuestras sociedades se ha entendido que la integración es una evolución, no una revolución", dice Perera. Mientras que Contardi agrega que el maestro debería tener tres visiones del niño con Down: "ellos tienen un papel dentro de la clase, a veces son protagonistas, a veces participan en el trabajo con los demás niños y en algunos casos son sólo espectadores".

La experiencia les ha enseñado tanto a Perera como a Contardi que las personas con Down tienen diferentes tiempos de aprendizaje, pero tienen habilidades. "A lo mejor les cuesta hablar, pero son buenos en matemática o aprenden a preparar pasta", indica Contardi.


Por la autonomía

Lograr que las personas con Down sean independientes es uno de los objetivos primordiales de la escuela de la diversidad. Contardi dice que a partir de la adolescencia se debe procurar la autonomía de los jóvenes fuera de casa y la escuela. "La familia y la escuela son fundamentales. Hay que enseñarlos a manejarse _dependiendo de sus capacidades y limitaciones_ con el dinero, a tomar el autobús. Si ellos van a la panadería y se les olvida pagar y el dueño no les dice nada les hace daño, porque ellos no entienden que por el pan hay que pagar", dice.

En Italia han logrado tan buenos resultados que piensan construir una residencia para que personas con Down puedan vivir solas e integrarse totalmente a la sociedad.

 

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